A través de una serie de publicaciones se pretende explicar, de una manera sencilla, cómo es el proceso de redacción de un proyecto de arquitectura.
A lo hora de redactar el proyecto de arquitectura nos encontramos con tres directrices que van a marcar el desarrollo del proyecto:
- La normativa vigente.
- El lugar y su entorno.
- El cliente
La normativa, una vez consultada y estudiada, es sencilla de aplicar (lo complicado es entender a veces lo enrevesado de su literatura). Esta nos marcará la superficie máxima edificable, las alturas máximas, la proximidad a edificaciones próximas,… incluso, en contadas ocasiones, el material a emplear en fachada. Son las series de normas redactadas en los planes generales, parciales, estudios de detalle, etc. que sirven para dar homogeneidad a un sector.
El lugar es el que punto que hay que estudiar de manera más detenida. Aquí nos encontramos las características del terreno, si es llano , si hay pendiente, si el terreno en el que se asienta es inestable… las características del clima y su ritmos, temperaturas, días y horas de sol, frecuencia e intensidad de la lluvia y la orientación de la parcela ya que eso es importante para la ordenación de los distintos espacios de la vivienda.
El cliente, aunque lo enunciemos en último lugar, es el que más va a condicionar nuestras decisiones ya que hemos de realizar un proyecto lo más fiel posible a las exigencias del mismo, siempre que estas sean consecuentes.
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